Han transcurrido
exactamente 26 días de la culminación del curso de Vipassana en el cual tuve la
maravillosa oportunidad de participar. Vipassana como técnica de meditación
abre las puertas a la compresión de observar la realidad tal cual la realidad
es.
Cuando comencé el
curso e introdujeron el concepto de aceptar “la realidad tal cual y como es”, surgió
en mi una nueva compresión a partir del recordar uno de los principios del Coaching
Ontológico, en el cual se hace referencia a que vivimos en mundos interpretativos,
donde el concepto de realidad es de acuerdo a la observación que cada quien
haga sobre el hecho que este observando ¿y no es esto interesante? (pregunta
mágica de mi Maestra Alicia Pizarro)
Si bien existen
tantas verdades como personas observan o remiten a un hecho, desde la
comprensión que desarrollé en Vipassana, se hace necesario reconocer lo que
ocurre y asentir a ello. Mucho de lo que nos sucede en el día a día, es que a partir de
un hecho o vivencia, nuestra mente se
sumerge en la infinitud de pensamientos, los cuales pueden hacernos creer vivir
en un cuento de hadas, o tan sencillo como hacer de nuestra vida un verdadero
infierno. Ejemplo clásico, alguien pasa, no nos saluda, y a partir de allí se disparan
cualquier cantidad de supuestos que en el 99% de los casos ninguno de ellos los
acertamos.
Nuestros
pensamientos hacen que estemos o no en el aquí y el ahora, que sean tan
poderosos como para que nos conectemos con proyectos y sueños a futuro, o que
sean la mayor piedra de tranca y limitación para disfrutar lo que tenemos. Es aceptar
que la vida tiene sus picos, tanto para lo bueno como para lo malo, pero que al
final todo se centra en la “impermanencia”, y todo cambia, y cambia con una
velocidad que ni siquiera nos damos cuenta…
Cuando aceptamos
la realidad tal cual y como es, dejamos de hacer juicios que nos anclen o
apeguen aún más a lo que nos ocurre, es dar paso a una emocionalidad donde
vivimos efectivamente lo efímero de la emoción, y de esta manera salimos del
sufrimiento.
Sufrir es una
elección, y eliges a partir de los pensamientos que permitas que se generen; ser
feliz también es una elección, y comienza con la aceptación de lo que ocurre… La
felicidad está en ti, no hay que buscarla muy lejos, así que ¡sé feliz!