Son muchos
los motivos y las ganas que me impulsan a venir a Barquisimeto, más hoy quiero
comentarles una que para mí es muy especial, y es encontrarme con el abuelo Árbol,
quien está allí, en el hermoso jardín, acompañándome
y mostrándome la capacidad de soltar, estar, y aprender desde su ejemplo,
entereza y fortaleza.
Durante todo
este tiempo he podido disfrutar como cada estación llega, a lo que este
maravilloso árbol no se queja, es decir, si hay calor, hay calor, si llueve,
también está bien, si hace frio, simplemente hace frio.
Para mí ha
sido una maravillosa experiencia observar en el invierno como cada una de sus
hojas comienza a secarse y caer en el suelo, lo que indica para mí que un ciclo
se está cerrando y que nuevas cosas están por venir.
Aunque el
Abuelo Árbol queda sin hojas, continua cobijando a cada pajarito que en él se
posa, y verlo totalmente desnudo me dice
de su vulnerabilidad. Y en el pulsar de la vida, transcurre el tiempo y llega
una nueva estación, cada brote de hoja comienza a aparecer, magnificando su
belleza.
Al verlo, su
majestuosidad no esta solo en la primavera cuando es frondoso, sino en esa
capacidad de pulsar con la vida, sin queja, sin lamentos, ni falsos esquemas.
Y que mejor
manera que aprender de la vida lo que la vida en sí es… y desde allí estos han
sido mis aprendizajes del Abuelo Árbol:
· La vida no es lineal, tiene ciclos, aprovéchalos
y haz lo mejor que puedas en cada ciclo.
·
El entorno esta, tiene un ritmo y un propósito,
no luches contra él, aprópiate de las oportunidades que te brinda.
·
Cada estación está prevista para algo, no las
califiques, utiliza cada momento para lo que el momento es.
·
La queja no te ayuda, te debilita y quita
fuerzas. Ponte en acción desde lo que te es posible accionar.
· Solo el ego dice que momento es mejor que otro,
mientras pases el tiempo calificando lo que es mejor o que es peor, la vida
sigue pulsando, no se detiene, y el tiempo pasa sin poderlo retomar.
Que
maravilla poder estar rodeados de la naturaleza, allí están las repuestas…
¡feliz de vuelta a lo natural!
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